Joaquín Araujo “Cada árbol en pie es un punto de apoyo para una humanidad lisiada”

©2018 Juan Francisco Fernández De Gea

©2018 Alfonso Javier Fernández De Gea

Joaquín Araujo
Joaquín Araujo vino a Caravaca para presentar su charla “Hacia un bosque de bosques”

P: Sabemos que vienes a hacer una charla a Caravaca llamada “Hacia el bosque de bosques”, una charla que has estado haciendo en varias ciudades de toda España ¿Cuáles son los temas centrales de esta charla?

Joaquín Araujo: Pues a partir de ese juego de palabras que tiene plena intención y más en mi propia vida, que la considero como una de las combinaciones más significativas (entre otras cosas porque vivo en un bosque, quiero ser enterrado en él, he plantado bastantes árboles de ese bosque con mis manos…) quiero hacer una llamada. Esta charla, además de esa llamada, es una actividad, es un compromiso personal; ya que el bosque es la más feliz creación de la historia de la vida, la más compleja, la más completa, la que más servicios nos presta, la que más elementos directos de utilización para el ser humano proporciona, es el lugar con más biodiversidad, es el lugar con más ciclos completos, es el administrador del tiempo y el espacio de forma insuperable, por todo eso, el bosque debería tener otra consideración en nuestra propia forma de entender la vida. Sobre todo y tomando esto como tema central, debemos tener esa consideración debido a que padecemos gravísimas enfermedades ambientales, hay que tener en cuenta que el bosque puede ser considerada (y hay investigaciones que lo corroboran) como la mejor medicina para las 5 enfermedades ambientales más graves del planeta. Si entendemos que el árbol es un servidor público, si el árbol nos ayuda a luchar contra el cambio climático, contra el avance de los desiertos, contra la extinción de las especies, pues el deseo sería que no sólo hubiera bosques, sino un bosque de bosques.

P: Has dicho que has llegado a plantar 25000 árboles, es una cantidad amplia para una persona. ¿Por qué lo has hecho y cómo?

J.A: No, en realidad no es una cantidad tan grande. Es un tema de reciprocidad, de consideración hacia la naturaleza. Cuando empezaron a publicarme (que me han publicado demasiadas cosas: cerca de 3000 artículos en prensa, 108 libros, enciclopedias,etc…) pues me parecía de un mínimo agradecimiento plantar árboles, pues estos me habían ayudado a publicar. Empecé hace 30 años a plantar 1000 árboles al año, que no es tanto ya que he llegado a plantar 250 árboles en un día. Para mí, eso tiene un valor simbólico extraordinario, cuando me paseo por la sombra de árboles que he plantado es para mí (un naturalista, un hombre que admira al árbol y al bosque) un gran placer. Está totalmente justificado porque he intentado devolver al mundo los árboles que me han dado el papel y también he satisfecho una cuestión de puro gozo personal. Quiero añadir que hay un dato divertido sobre esto y es que he vivido 25000 días y resulta que he plantado 25000 árboles, entonces puedo decir que he plantado un árbol por día.

P: Has dicho que vives en un bosque ¿Cómo es la experiencia?

J.A: Si, vivo en un bosque de Extremadura, en una sierra lejana, extraña, solitaria, abandonada, pero bellísima. Para mí estar dentro de la arboleda es lo más normal del mundo. Es más, es una arboleda en parte plantada por mí, entonces es una satisfacción. Además, yo he escrito mucho sobre los árboles en escritos de divulgación científica, he hecho varios documentales sobre el bosque (que he ido poniendo en las charlas unos trozos de uno de ellos) e incluso tengo un libro de poemas al árbol, pero está publicado completamente caligrafiado.

P: ¿Por qué el lenguaje poético?

J.A: Es algo imprescindible, escribo poesía desde los 14 años y no me aparto de la idea de que si quieres hablar de la belleza del mundo y de la propia naturaleza, es absolutamente imprescindible usar el lenguaje poético.  Es más, para mí la poesía es la exteriorización a través de nuestro lenguaje con palabras del lenguaje que no tiene palabras, para mí, la naturaleza habla poéticamente.

P: Hemos hablado mucho de naturaleza y de su preservación, a pesar de ello tenemos una situación actual muy preocupante con el deshielo de los polos, el aumento de la temperatura del planeta, la ruptura de la capa de ozono ¿Hay cabida para la esperanza?

J.A: No es nada fácil tener esperanza. Creo que tenemos un alto grado de civismo, de hipocresía, de autoengaño. La verdad es que las cosas están muy feas, el diagnóstico es pésimo, pero tanto como para decir (como dicen muchos científicos expertos en la materia) que ya estamos condenados al caos, que no hay vuelta atrás. En mi caso, por la vida que llevo con el privilegio de pasar una mitad de mi vida en el bosque como campesino y la otra mitad cara al público, el optimismo me viene del lado mío de estar apartado de la sociedad y ver cómo todo sigue funcionando igual, entonces me resisto a creer que estamos abocados al caos. Aun así, luego me siento con amigos científicos y empezamos a hablar, es cuando empiezo a pensar que estamos cerca de un cierto colapso. En cualquier caso, hay una cosa que es muy fácil de entender: El modelo de vida que tenemos (el civilizatorio y no digamos ya el energético) va absolutamente contra las leyes de la física, de la química y de la biología. Nuestra forma de estar en el mundo choca contra leyes básicas muy anteriores a la presencia humana que son inexorables y eso es imposible de mantener.

P: Estuviste durante 75 capítulos participando en el programa de “El hombre y la tierra” y dirigiste los últimos 8. ¿Cómo fue tu experiencia?

J.A: Fue una experiencia ideal para mí que tenía alrededor de los 20 años. Me acuerdo del día en que Felix me llamó cuando estaba empezando como naturalista. Así acabé trabajando durante 6 años en casa de Felix en un despacho que tenía allí. Cuando Felix muere, el 15 de Marzo, me llaman desde televisión española para dirigir los últimos 8 capítulos de la serie, además de hacer una enciclopedia de 8000 páginas.

P: ¿Cómo recuerdas a Félix? ¿Crees que su figura ha sido importante?

J.A: Era una persona extraña. Era el mejor como comunicador, pero no tan interesante como persona. Aun así, su figura es muy importante para una etapa de concienciación, muy decisiva como fenómeno de los medios de comunicación y se convierte en un personaje muy famoso que tiene importancia para los conservacionistas de la naturaleza. Pero para mí no tiene tanta importancia en lo que considero lo más importante, ya que no acabó por tener un pensamiento forzado, se quedó en un principio de pensador.

P: Habiendo trabajado para televisión española , sabes que ha habido mucha polémica con una situación que limita la libertad de expresión de los periodistas ¿Cuál ha sido tu posición en este debate?

J.A: Yo estoy colaborando con el movimiento de protesta de los compañeros para que radio televisión española sea un medio totalmente ecuánime, sin tendencias, sin manipulaciones e incluso sin auténticos atentados a la libertad de expresión que se han dado en los últimos tiempos . En las redes está circulando un vídeo en el que aparezco, como muchos compañeros, vestido de negro pidiendo justicia. En ese aspecto se supone que vamos a enmendar la situación gracias al nuevo gobierno y su promesa de que la dirección de la televisión será elegida por el parlamento. Creo que de cara a la próxima temporada o a inicios del año que viene tendremos una televisión liberada. Espero que el gobierno de Pedro Sánchez cumpla sus promesas y haga de esa televisión una realidad.

P: ¿Qué medidas tomaría para rebajar los problemas medioambientales que estamos sufriendo?

J.A: Tomaría muchas. Llevo 50 años en este mundo y le he dado muchas vueltas a este asunto. Como un acelerado resumen puedo decir que lo más urgente sería cambiar el modelo energético. Hay que darle mucha más importancia a las energías renovables, sobre todo las que provienen del sol.  Sin duda sería de los primeros temas a tratar. Por otra parte, yo trabajaría en el tema de ordenación territorial, no entiendo que estemos en manos de intereses inmobiliarios y del urbanismo salvaje, eso tendría que revertir de una forma inmediata. También intentaría que fuéramos líderes mundiales en agricultura y ganadería ecológica en un país que ha vivido mucho de eso. Finalmente hay que tratar mucho con el campo del turismo, de la pesca y del control de plásticos.

P: Tu pasión es la naturaleza, pero ¿Cuáles son tus otras aficiones?

J.A: Mi primera afición es contemplar. Uno de mis libros se llama “El placer de contemplar” , es un libro de aforismos y pequeños poemas en el que trato este tema. Yo muchas veces dedico mi tiempo a estar en medio de la naturaleza y no hacer nada, sencillamente espero a que me llegue. Me apasiona todo lo que tenga que ver con la cultura y trabajar mucho con mis manos. Y luego, la combinación para mí inseparable es la lectura y la escritura. Desde los 13 años leo un par de libros a la semana y escribo casi todos los días.

P: También le gustará el cine…

J.A: Sí, soy director de cine. Probablemente, lo más peculiar de mi vida desde el punto de vista de lo que suele interesar a la gente es haber desempeñado 93 oficios computados y entre ellos están todos los que se pueden desempeñar en el mundo editorial y todos los que se pueden desempeñar en el mundo del cine.

P: Teniendo tanta pasión por lo que haces habrás aprendido por ti mismo.

J.A: Sí, he tenido que ser autodidacta. De hecho soy periodista pero no por la vía de la carrera sino por méritos acumulados, pero nadie me enseñó a escribir. Lo que sí puedo decir rotundamente es que mi escuela ha sido la naturaleza.

P: Viajas mucho gracias al trabajo que tienes ¿Te gusta viajar o prefieres el campo?

J.A: En realidad no me gusta viajar tanto, de hecho para mí,  mi premio es el hecho de no viajar. Me gusta quedarme en mi finca con mis cabras y mi azadón, rodeado de la naturaleza que tantas cosas me ha dado.

P: Después de tantas experiencias ¿Cuál es la que más recuerdas?

J.A: He tenido algunas experiencias maravillosas. Algunas de las cosas más fantásticas que me han pasado han sido en los grandes extremos: Por un lado, en los desiertos, la experiencia (como naturalista) más grande de mi vida fue en el desierto del Néguev, en Israel  y por otro lado, en mi propio paisaje, rodeado por los árboles que yo mismo he plantado. Creo que muchas veces, todo lo que es posible te está rodeando de todas las maneras posibles, es más, creo que es un horror este coleccionismo de viajes que se realiza en la actualidad.

P: Usted es un gran amante de la cultura, en la poesía parece haberse olvidado los términos culturales, se habla de pájaros pero no de ruiseñores, mirlos, colibríes, se habla de flores pero no de pensamientos, dondiegos o madreservas ¿Cómo ve usted que se hayan olvidado estos términos?

J.A: Es un absoluto desastre, para el ser humano tan solo existe lo existe lo nombrado, lo que da pena es que esta pérdida de lenguaje en la poesía proviene de una pérdida del mismo en la gente de a pie.  Ante cualquier paisaje natural para un gran porcentaje de las personas es como si tuviesen un libro delante y no lo supiesen leer.

Además, aunque ha existido cierto resurgir de la lírica,  el más minoritario de los géneros dentro de ella es la poesía sobre la naturaleza. Quizá en la actualidad, dentro de la poesía joven y contemporánea podemos nombrar a María Sánchez, y su “Cuaderno de Campo”, ella es un caso notable porque es veterinaria, es joven y es una mujer absolutamente comprometida con el campo. Salvo estas excepciones y a pesar de ese resurgir poético, la poesía de la naturaleza se ha perdido respecto a la generación de Machado, Unamuno, Lorca, etc, y ya quedamos muy pocos.

P: ¿Cómo ha sido su relación con la poesía?

J.A: Mi vida ha sido un poco capicúa, cuando yo tenía alrededor de 16 años tan solo me consideraba poeta, más tarde lo dejé, me metí en la naturaleza, en lo que ha sido mi trabajo, y desde los 60 años hasta ahora me he vuelto a concentrar en la poesía y ya solo puedo expresarme mediante ella.

Algo curioso es que a los que trabajan en la comunicación, ya sea audiovisual o escrita es que les aterra el lenguaje poético, a mí me han regañado muchos de los directores de los periódicos en los que he trabajado por utilizarlo. Recuerdo que escribí más de 400 artículos para El País y me acabé marchando precisamente por eso, porque el jefe de Opinión me regañó por un artículo sobre el Prestige en el que escribí poéticamente , a partir de ese artículo me dijo que no podía seguir escribiendo así, por lo que decidí serle fiel a la poesía y no a un periódico que no ha sido fiel a sus orígenes, que se ha traicionado así mismo numerosas veces.

P: En el periodismo más antiguo esto no pasaba …

J.A: Hoy en día están los manuales de estilo que son muy útiles a la hora de no cometer errores garrafales, sin embargo, encorsetan al autor. En ellos se ha ido bajando el listón intelectual para conseguir un mayor número de lectores y esto es un sistema que se ha ido retroalimentando. Tan solo tenemos que coger un periódico de los años 30, irnos a los artículos de Unamuno o a los de Ortega y Gasset y ver su estilo a la hora de escribir, su nivel intelectual era altísimo y sin embargo escribían artículos diarios que la gente leía.

P: Por último nos gustaría que lanzaras un mensaje a nuestros lectores.

J.A: Pues quiero decir algo tan sencillo como que cada árbol en pie es un punto de apoyo para una humanidad lisiada. La humanidad está lisiada y ha lisiado a su entorno, pero necesitamos cada árbol en pie. Y luego un versito: “Si hay paraíso/ tendrá como tuvo/ un bosque de bosques”

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s